martes, 20 de abril de 2021

Hoja seca.



Esta lloviendo...
Hoy mientras pensaba se cayó una hoja seca a mi lado. Recordé muchas cosas del pasado, para no quedarme en el, comencé a rezar. Tenía tiempo sin hacerlo, había olvidado el efecto que causa en mi. Pero los pensamientos estaban desbordados, las visiones que no puedo controlar, las emociones que me permito sentir. Todo como un mar descontrolado. 

Ya no me pasan tantas cosas paranormales como antes. Confieso que tengo la puerta de los espíritus cerrada. Si siento cosas, pero no las digo. Bloqueo cualquier energía ajena a mi de forma automática. No estoy cerrada a la Médiumnidad, pero no le permito dominar mi vida en este momento. Soy consciente de que lo escogí. Pero al llegar a este país también escogí cambiar y experimentar otras cosas. No me gustan las rutinas, rechazo todo lo que se vuelve rutinario, aunque sea bueno. Abrazo lo nuevo y diferente y luego lo suelto, aunque me haga sentir mal.

Antes decía que quería ser normal, común. Y ahora que esa normalidad llegó, me aburre. Estoy acostumbrada a la magia, al Tarot y los espíritus, al silencio y la soledad. Extraño mis horas silenciosas en las que el Tarot y yo hablábamos, y luego confirmaba la información con mi péndulo. Un día descubrí que mis espíritus podían comunicarse conmigo a través del péndulo. Mucho de lo que pregunté en el pasado ya se me cumplió, entonces sé que no era mi mano o mi mente la que movía el péndulo. Porque hasta eso llegué a pensar, dudando de la información que recibía. Después de haber experimentado tantas cosas a nivel espiritual, lo común me parece aburrido. Entonces al igual que un árbol que deja caer sus hojas, lo dejó ir. Ese es el mensaje que venía con esa hoja seca que cayó a mi lado, que deje ir lo que no resuena conmigo, y lo que resuena también. Porque en el fluir natural de la vida, la libertad es la que permite que la energía se renueve, el proceso evolucione, y el alma también.

El pasado invierno veía unas líneas en el cielo, y cada vez que que las veía me recordaban a ti. Era como una señal, un recordatorio de que estabas conmigo sin estarlo. Quizás todo fue producto de mi imaginación, pero lo que sí es real es lo que eso me hace sentir cuando lo recuerdo. Tan real como lo que sentí el día que desperté con un mensaje tuyo, un mensaje que no esperaba, que nunca pensé en recibir. Lo que yo sentí contigo, no lo siento con nadie más. Y me da tristeza pensar en que esto que me pasa no sea temporal, porque no quiero vivir comparando, extrañando, ni esperando. Quiero volver a sentir lo mismo con alguien que si quiera quedarse... 

Hoy el cielo está nublado y yo ya me compré un paraguas, porque no me quiero mojar...
Ya te comente cual de tus canciones es mi favorita, el día en que la saques la cantaré contigo, y te dejaré saber que aún, a pesar de todo, me gusta.
Te envío luz. Námaste.

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