sábado, 7 de enero de 2023

Millonario.

 

 


En una oportunidad le comenté a mi hermana Vanessa que soy como el chico hindú de la película quien quiere ser millonario, porque todo lo que se trae consigo una anécdota de algo que he vivido. Cuando estaba en la universidad aprendí dos palabras nuevas para mí: Fáctico y empírico. Recuerdo que la profesora preguntó a todos que significaban esas dos palabras, y como al parecer nadie más sabía, yo levanté mi temblorosa mano para decir lo que me habían aprendido. La profesora me halagó diciendo que así se vestía un abogado, que esa es la manera de hablar y de vestir de un abogado. Ella no sabía que horas antes de entrar a esa clase nunca había escucho esas palabras en mi vida, y decidí aprenderlas porque me llamaron la atención, para luego sorprenderme a mí misma que era un tema del cual se hablaría y tendría que vencer mi pánico escénico para decir esos dos conceptos. Pues soy más como la palabra empírico, quizás esa es mi palabra…

 

El negro es la ausencia de luz, y el blanco todos los colores, eso lo aprendía de Carlita mientras me mostraba un plano de arquitectura. Recuerdo pensar cómo es posible que mi hermanita creara algo tan perfecto y exacto. La vi crecer, no me esperaba que fuera una artista, pero siempre creí en ella, incluso cuando ella misma no creía que podría lograrlo, sabía que iba ser arquitecto. Que curioso como otros pueden ver fácilmente la luz que poseemos, y nosotros no. Será por eso que nos la reflejan, que actúan como espejo. Dios hizo cada cosa en esta vida perfecta, todo tiene conexión y sentido cuando te alineas con él. Inclusive en esos días de tormenta, todo tiene una perfección escondida que muchas veces no vemos por quedarnos atrapados en la proyección de la mente. Por eso siento mucha gratitud aunque aún no logre pasar un día entero en paz y sin ansiedad. 

 

Recuerdo que gracias a Liliana comencé a hacer lecturas de tarot a distancia, ella vio el potencial en mí, ella me dio el empujón para hacerlo porque no podía viajar a Cumaná para que le hiciera una lectura por cuestiones de trabajo. Por eso quiero dejar por escrito mi agradecimiento a ella porque dar ese paso me cambió la vida, conecté con muchas personas y con su energía gracias a eso. Aprendí muchas cosas gracias a las lecturas a distancia, y reafirmé el concepto en mi mente de que todo es energía, y la mente puede hacer mucho más de lo que creemos que puede. Además de dejar muy claro que el tarot no sana, sana la palabra del tarotista, sana la intención y la energía que entregas sin importar la herramienta que utilices…

 

Jesús me dijo: ‘Mira’. Y eso hago todos los días, no me limito a mirar, pero miro. A veces no necesitamos tantas palabras, porque una palabra basta para sanar… 

 

¡Gracias!

 

 

 

 

 


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