El negro es la ausencia de luz, y el blanco
todos los colores, eso lo aprendía de Carlita mientras me mostraba un plano de
arquitectura. Recuerdo pensar cómo es posible que mi hermanita creara algo tan
perfecto y exacto. La vi crecer, no me esperaba que fuera una artista, pero
siempre creí en ella, incluso cuando ella misma no creía que podría lograrlo,
sabía que iba ser arquitecto. Que curioso como otros pueden ver fácilmente la
luz que poseemos, y nosotros no. Será por eso que nos la reflejan, que actúan
como espejo. Dios hizo cada cosa en esta vida perfecta, todo tiene conexión y
sentido cuando te alineas con él. Inclusive en esos días de tormenta, todo
tiene una perfección escondida que muchas veces no vemos por quedarnos
atrapados en la proyección de la mente. Por eso siento mucha gratitud aunque
aún no logre pasar un día entero en paz y sin ansiedad.
Recuerdo que gracias a Liliana comencé a hacer
lecturas de tarot a distancia, ella vio el potencial en mí, ella me dio el
empujón para hacerlo porque no podía viajar a Cumaná para que le hiciera una
lectura por cuestiones de trabajo. Por eso quiero dejar por escrito mi
agradecimiento a ella porque dar ese paso me cambió la vida, conecté con muchas
personas y con su energía gracias a eso. Aprendí muchas cosas gracias a las
lecturas a distancia, y reafirmé el concepto en mi mente de que todo es
energía, y la mente puede hacer mucho más de lo que creemos que puede. Además
de dejar muy claro que el tarot no sana, sana la palabra del tarotista, sana la
intención y la energía que entregas sin importar la herramienta que utilices…
Jesús me dijo: ‘Mira’. Y eso hago todos los
días, no me limito a mirar, pero miro. A veces no necesitamos tantas palabras,
porque una palabra basta para sanar…
¡Gracias!

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