Hace algunos años atrás estuve literalmente enamorada con locura. Fue amor a segunda vista, porque mi primera impresión fue: ¡Por qué vino vestido así a nuestra primera cita!. Luego de horas su aspecto pasó a segundo plano, porque entendí que era su forma de decirme "yo soy así, si te gusta tómalo y sino déjalo". Lo tomé...
Cambié muchas cosas de mi para adaptarme a su estilo de vida y forma de ser. Me hizo bajarme de mis tacones muchas veces, quitar el reggaeton, el lápiz de mis cejas, taparme el escote, ver obligatoriamente infinitos juegos deportivos, entre muchísimas cosas más. No fue una relación de cual la gente desee tener, pero fue la que me ayudó a madurar precisamente por carecer de seriedad y muchísimas cosas que son importantes para que una relación se mantenga en el tiempo. Puedo escribir incontables historias y anécdotas buenas y malas, dolorosas y fatales. Pero eso sería desde mi punto de vista, desde mi lado de la moneda, con lo cual quiero decir que nunca sabré si fue cierto...
Por eso y muchas cosas más de las cuales entendí que no vale la pena contar ni hablar porque siempre le creerán a él y yo seré la mala de la historia, mucho menos tengo ganas de escribirlas. Entonces decidí honrarlo, recordando lo bueno de él para lograr perdonarlo y perdonarme por haber dejado de ser quien soy por alguien más, el cual fue el primer espejo en que decidí mirarme y un gran maestro en vida.
Siempre fui soñadora, siempre estuve enamorada del amor, aún lo soy y estoy, aunque intente disimularlo. Recuerdo que el cuento de hadas que creé en mi cabeza con él se disipó cuando me dijo: "Yo no quiero compromisos, me siento asfixiado". Mi corazón se rompió en mil pedazos, me sentí engañada, enamorada sola, molesta conmigo y con él, llena de preguntas que no me atrevía hacer porque estaba privada por el impacto de esas palabras. Pero habian dos que no me dejaban dormir: ¿Por qué alimenta todos los días la ilusión de un futuro juntos sino quiere llegar a él? ¿Por qué me habló de tener una hija? que sin nacer ya tenía nombre, pero no quiere tener...
Yo siempre quise tener un hijo, pero por la forma en que yo interpreté mi vida y posteriormente decidí vivirla, desistí de esa idea. Porque sentí que no he vivido lo suficiente como para entregarme a la maternidad, que me falta mucho por conocer y experimentar, y lo más importante, no tengo nada para ofrecerle...
Siempre he pensado que amar es compartir tu mundo con el ser amado. Y hoy mi mundo esta roto, y yo busco con mucha paciencia cada pedazo para pegarlo con amor. Porque aunque no haya sido feliz en el pasado, aún tengo fe de que puedo llagar a ser feliz en el futuro, sola o acompañada, sea o no madre. Esté donde esté...
Lo más parecido a ser mamá que he logrado experimentar en esta vida ha sido conocer ha Aarón. Un ser peludo de mucha luz e infinito amor que llegó a mi vida través de Lakshmi y Brandon (perros de la casa). Él siempre estaba conmigo en todo momento llenandome de amor y alegría. Y aunque yo le enseñé algunos trucos, él me enseñó lo que era el amor incondicional, a sentirme mamá...
A mi mamá por darme la vida y muchas enseñanzas. Por curarme cada vez que enfermaba, ¡Gracias!.
A quien despertó el deseo de ser madre por primera vez en mi vida, aunque no se haya dado. Igual ¡Gracias!.
A mi perro por hacerme sentir mamá el tiempo que convivimos. ¡Gracias!
Y a ti que me lees, gracias.
Te envío luz 👐
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