Cuando fuí a inscribirme en una de las universidades por las cuales pasé...
Iba saliendo un muchacho de buen aspecto, con sus papeles en la mano, yo iba entrando con los míos, y al verlo escuché una voz que me dijo: Él va a ser tu novio. Y así fue.
En esa época tenía muchos sueños premonitorios y tenía una fuerte conexión y comunicación con mis guías, con mi Ángel. Me decían muchas cosas, todos los días me hablaban, y en ocasiones me bloqueaba porque me sentía loca. Me daba miedo escuchar a pesar de que no era nada malo.
Era joven e inmadura, yo quería ser y hacer lo que veía en las demás, quería ser como las demás; Pero no lo obtenía, todo siempre se daba para que yo me quedara sola y frustrada. Y en esa soledad leía de espiritualidad y buscaba información sobre lo que llegara a mi mente. Soñaba con conocer al chico del cual me hablaban las voces, que vivía lejos de mi país. Tenía visiones con un muchacho viajando por una carretera en una camioneta tomados de la mano. Siempre era la misma visión. En ocasiones lo veía abrazándome. Pero las visiones no eran nítidas, y la mente no recuerda con exactitud, tendemos a la distorsión por naturaleza. Entonces no podría estar segura si esa persona existe en esta dimensión o en mi vida. Hice la carta de petición de la pareja perfecta unas 10 millones de veces, y nunca llegaba esa persona. Un día me rendí, y le dije a Dios: Si el amor de mi vida existe envíalo en armonía perfecta para todo el mundo, de acuerdo con tu voluntad bajo la gracia y de manera perfecta. Y me entregué a las lecturas del tarot y a los problemas del día a día, al cigarro y a domesticar a Aron, mi hijo-perro y mejor amigo. Me enfoqué tanto en lo externo, en la ilusión de la vida, en las distracciones, que me fui olvidando de mi. Hasta que un día no pude más y decidí darme un respiro de eso y comenzar a vivir cosas nuevas.
Pero después que abres la puerta de la espiritualidad, ya no la puedes cerrar. No hay marcha atrás. No puedes hacer como que no viviste todas esas cosas increíbles, por más que quieras. No puedo olvidar mi sueño con Ganesha, y todos los espíritus que vi, y los que me molestaban en la noche. No puedo olvidar lo mucho que quería mis cartas, lo especial que eran para mi. Porque en esta soledad a mi espíritu le ha dado por recordar lo bueno y lo malo del pasado hasta el día de hoy, mientras yo, Johanna, me aferro a Dios, respiro y lloro. Y una vez que pasan esas nubes negras, siento La paz de Dios, de Jesús. Hoy mientras lloraba, recordé ese momento con Jesús, volví allí a la contemplación y me calme. No hice ninguna oración en especial. Usé la llave de la luz, y funcionó...
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Quiero contarte unas anécdotas:
Un día, estaba mirando el cielo acostada en el techo de mi casa -Todas las tardes y algunas noches subía a mirar el cielo allí. Me encantaba, podía pasar horas viendo el cielo o tomando sol en traje de baño (y sin tener piscina en casa, sólo quería un bronceado sexy) - pero esa tarde pisé mal un escalón y rodé por las escaleras, recibí un fuerte golpe en las rodillas, sobre todo en la izquierda. Me puse a llorar y repetía varias veces: ' Dios mío ayúdame' tenía miedo de tener fractura. Con dificultad me paré y caminé sintiendo mucho dolor. Tomé una pastilla y apliqué una crema mentolada en la zona afecta, y en la noche fui a dormir como de costumbre.
Esa noche soñé que estaba acostada en una camilla de metal, y en mi lado izquierdo estaba un ser muy alto, tanto, que no podía ver su cabeza vestido como médico cirujano. Había mucha luz a mi alrededor, demasiada, no podía hablar ni moverme, pero podía ver. Me encontraba desnuda en una camilla de metal en una habitación que parecía de otra dimensión; en la cual sólo estaban esos dos seres y yo. Ellos tampoco hablaban. Tenía la pierna izquierda abierta, y podía ver mi piel, la cual no era igual a la piel humana, no había tejidos. Parecía mi cuerpo etérico. Sacó de mi una especie de larva, y se disponía a cerrar la herida, cuando mentalmente les pregunté: ¿Qué me están haciendo? No obtuve respuesta. Entonces comencé a notar que habían agujeros en varias zonas de mi cuerpo, como si hubiesen tomado varios trozos de mi. Todo esto sin derramamiento de sangre. Como digo no parecía un cuerpo humano. Pero era yo dentro de ese cuerpo. Él se retiró un momento y se perdió de mi visión periférica. Y yo quedé impactada viendo fijamente todo mi cuerpo y las lesiones. No sé que pasó luego, sólo recuerdo eso. Al día siguiente no tenía nada de dolor, estaba como si nunca me hubiese caído, pero me sonaban las rodillas. Algo que aún hoy en día me sigue pasando, me molesta un poco ese sonido de los huesos cuando me agacho a ponerle la comida a la gata o hago un ejercicio.
¿ Qué podría ser eso? ¿Ovnis? ¿Cirujanos eterios? ¿Ángeles?
La verdad no se, pienso que fueron cirujanos eterios. Y que así como esa anécdota tengo muchas más que admito que son difícil de creer. Y que a pesar de no tener pruebas yo misma sé que fue real, y fue ayudándome a ceer en la metafísica, haciéndome sentir que estaba protegida y guiada por algo superior a mi y desconocido.
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La siguiente historia es la más increíble historia que he vívido en todo mi vida, y mira que he vivido bastantes cosas paranormales. Pero esta es una de la cual nunca hablo, ni presumo, simplemente la olvidé con el tiempo y hoy quiero traerla al presente para documentarla y sirva para aquellos que quizás les haya pasado lo mismo o algo parecido:
Una noche, sueño que estoy en la casa en la cual vivía con mis padres y dos hermanas. Era todo exactamente igual a como era la casa en realidad, yo despierto de la cama y cuando me dirijo a abrir la puerta de mi cuarto. Escucho a mi mamá hablando en un tono de voz desesperado y alto, contándole a papá que la hija de una compañera de su trabajo, estaba enferma y convulsionando. Yo abro la puerta y veo a mamá hablando con papá en su ropa habitual de ir a dormir. Los ignoro y me dirijo a la cocina a tomar agua, porque en ese tiempo despertaba de madrugada casi siempre a tomar agua. Pero antes de llegar a la cocina está la sala, que en la vida real estaba llena de muebles y adornos. En este espacio del tiempo no había muebles ni nada, era la misma sala, pero vacía, con excepción, de muchas, muchas velas e imágenes; El niño Jesús, la virgen María, el arcángel Miguel y otros que no recuerdo ahora mismo. Además de fotografías tamaño carta de la virgen María, que parecían de una mujer vida de cane y hueso. Era ella en diferentes presentaciones pero con mucho acercamiento en el rostro.
Vi casi todas las fotografías y cuando me dispongo a tocar a la imagen de la virgen los Santos, es decir, las imágenes me hicieron reverencia, se inclinaron hacia mi. Y las velas también. Me asusté y salí corriendo hacia el porche de mi casa, me encuentro a una mujer vestida como una curandera o esclava de otra época, de contextura gruesa y piel negra como africana. Parecida a esas imágenes de la negra Tomasa. Tenía un vestido blanco que notaba luz, toda ella botada luz. Al mirarme me sonríe como si me conociera, y yo que siempre he evadido a las personas, le esquivó la mirada y le paso por el lado para irme a la calle del miedo que me daba lo que acaba de pasar. Cuando abro la puerta la mujer está en ella de otro lado, volteó hacia atrás y veo está, me devuelvo cerrándose la puerta. Mientras corre me sale de nuevo y con una gran sonrisa y amablemente me dice: - "Hola Johanna, tienes una misión. Tienes que orar mucho, tienes mucho poder en la palabra. Debes orar con todo tu corazón. Ah y los Leones va a ganar este año". Yo me quedé impactada de como ella sabía mi nombre, y de no saber de que me estaba hablando ni quien era ella ni que pasaba. Salió por la puerta y antes de cerrarla me abrazo y se despidió con la mano con mucho cariño. Emanaba paz y amabilidad, dulzura. Sin duda un ser de otro plano. Tenía tanta luz que era difícil sostenerle la mirada, porque la luz no permitía apreciarla bien.
Quiero acotar que en casa no habían imágenes ni altares. Yo no sabía nada de la vida de Bolívar, ni de nada de espiritualidad. Osea tenía una vida común de una niña de 11 o 12 años aproximadamente. No recuerdo en qué año fue.
Al despertar, todo transcurrió como lo habitual. Y yo confirmo que todo fue un sueño y ya. Cuando llega la noche me encuentro con la misma escena del sueño, mamá le hablaba a papá de lo mismo: 'La hija de su compañera de trabajo estaba enferma y los médicos no daban esperanza'. Mamá y papá estaban en la misma posición y con la misma ropa, todo igual a mi sueño. Como eso me impresionó, los interruptor y les cuento mi sueño.Me dirijo hacia la sala y veo que todo está en su lugar. Pero mamá sin pensarlo mucho me dijo: - No es casualidad Johanna, tienes que rezar por esa niña. Recuerda que tú convulsionaste como a su edad y te salvaste, quizás es una misión que te pone Dios para que ayudes a alguien que pasa lo mismo que tú.
- Yo le dije que no podía ser posible. Por qué yo? Si no la conocía. Igualmente accedí y tomé la única imagen de la virgen que había en casa, una velita blanca y me arrodille. Y comencé a rezar todas las oraciones que me sabía, y las que me nos habían enseñado las monjas en el colegio (si, estudié en colegios de monjas). Luego hablé con la virgen como si fuera una persona, y sentía que me escuchaba. De repente sentí una paz una sensación de amor que me envolvía, como una presencia, escuché una voz que me dijo: " Se va a salvar, ella a partir de mañana va estar bien". Y así fué...
Nunca vi a esa niña, nisiquiera por fotos. Nunca la conocí, pero estaba escrito que así fuera. No digo que yo la sané, pero si fui un canal para que eso pasara. Y yo estaba en mi casa y ella en una clínica. Desde ese momento creo en los milagros. Porque he presenciado muchos y fuí partícipe de uno de ellos.
Como he escrito anteriormente y siempre he dicho, todo lo que sé, compartía y le aconsejaba a la gente, en su mayoría, más allá de lo que he leído o escuchado a otras personas; es lo que yo misma he experimentado. De lo que he obtenido empíricamente de mi leyenda personal. Lo demás era canalización.
En este camino hay de todo, es un mundo que te atrapa y te consume sino sabes ponerte límites o hacer un equilibrio. Sino aceptas que eres diferente y que ser diferente está bien. Sino tienes suficiente apoyo ni un árbol que te sostenga. Me tildaron de floja y bruta muchas veces, por ser "la bruja" o "la muchacha de las cartas" que no quiso estudiar y continuar su carrera. Me discriminaron, me humillaron y rieron en mi cara incontables veces. Dijeron de todo de mi. Y yo seguía firme, porque creo en Dios y en todo lo que he vivido. Me pusieron a prueba muchas veces, sin saber que no se le pone pruebas a un instrumento de Dios, sólo Dios lo hace. Por muy sucio o indigno que esté, que se haya convertido. Por más que se haya desviado del camino, Dios lo toma y pone donde debe estar. Maktub.
Y por supuesto hubo mucha gente que creía en mi, me seguía y apoyaban. A las cuales aprovecho para agradecerles desde lo más profundo de mi corazón todo la ayuda, amor, confianza y apoyo. No todo ha sido feo en mi vida. Ha sido y es difícil porque necesito tener la mayor experiencia posible para conectar con otro ser humano con empatía y amor incondicional, sin juicios ni excepciones. Y eso en este mundo amigos míos es difícil, pero no imposible. En eso estoy...
Está escrito que muchos serán los llamados y pocos los escogidos. Yo hoy en este cuarto, pese a todas mis fallas, mis cambios de humor, y mi fuerte caracter en remodelación. Yo sé que soy una de los escogidos...
Pero hoy estoy de retiro, naufragando en mi interior, sacando de mi lo que no me hace feliz y me impide sanar y evolucionar. Y no es fácil, no es un proceso bonito ni rápido. No es sólo ponerte unas piedras y ya. Lleva su tiempo. Aunque haya días y momentos de paz y conexión con la fuente, son mayores los días oscuros en los que sinceramente le ruegas a Dios que te venga a buscar...
Pero él siempre contesta no, y yo lo respeto.
Hay muchas cosas que me gustan, que me encantaría hacer como cantar, bailar y ser artesana. Tengo muchos deseos y en todos incluyo dar, dar por el simple hecho de contribuir con el otro. Pero a veces, me nublo, y no puedo imaginarme haciendo algo que no sea dentro del ámbito espiritual. Porque es lo que conozco, lo que he estudiado de forma autodidacta por muchos años. Y más allá de eso, de toda esta situación de la pandemia y el no saber cuando acaba, también me desespera y me hace dudar y tener visión tunel.
En conclusión hoy soy una humana en remodelación de su casa. Que tiene gran parte de su vida en guerra, y a veces le cuesta mucho creer que alguien le ama, le apoya o le está dando una lección, o crítica constructiva sin ningún tipo de truco o mala intención. Soy una luz dentro de un cuerpo humano que seguirá escribiendo sus pensamientos, emociones y anécdotas con la finalidad de compartir mi luz y esencia con quien guste de tomar de su valioso tiempo para leer lo que escribo. Y ojalá pueda despertar algo de empatía o inspiración, así como los demás lo logran conmigo.
Gracias, gracias, gracias.
La luz que habita en mi, es la misma que habita en ti. Que esa luz te envuelva.
Námaste💚🌹
Johanna Yánez.
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