Hoy tuve una crisis nerviosa, de esas en la que siento que me va a explotar el corazón. No sé si es ataque de pánico o desesperación, pero a veces siento que el corazón me va explotar de tanto dolor, de nervios, y quizás, de amor que no se dice y rabia que no se puede decir. Siempre he sido muy expresiva y demasiado comunicativa. Y gracias a este encierro he descubierto que he hablado mucho y he hecho poco con mi vida. Hice más por otros que lo que he hecho por mi misma, no me arrepiento de eso, lo volvería hacer si Dios me da la oportunidad y la señal para hacerlo, pero esta vez tomándome muy en cuenta y aprendiendo de los errores del pasado. Después que exploto me siento mal, porque digo cosas que no quiero decir. Pero también estoy aprendiendo a ser más compasiva conmigo misma y comprender que no puedo sentirme mal por sentir emociones negativas. Y si, es la verdad me siento mal porque me siento mal, y eso en definitiva hace que me detenga, o que mi proceso avance más lento. Creo que es normal lo que siento según lo que vivo. Pero no siempre es fácil admitir las cosas.
La verdad es que me gusta estar sola, pero no encerrada. Y precisamente de tanta soledad que me ha tocado en esta vida, aprecié mucho esos días de socialización que tenía de vez en cuando. Por eso mucha gente me recuerda con cariño y alegría, porque estoy segura que sentían mi real emoción al compartir tanto lo bueno como lo malo con otras personas.
Y aunque ya no tengo ganas de socializar como antes. Si tengo ganas de salir y pasear en bicicleta, subir una montaña, caminar muchos kilómetros observando todo lo que me rodea. Apreciando la belleza del entorno. Tengo ganas de comer pizza y tomar cerveza en compañía de un extraterrestre afín a mi, reír hasta que me duela la panza.
Tengo ganas de un abrazo sincero en el que sientes el cariño de la otra persona, de volver a besar. De amar y que me amen con toda su alma, con pasión, del mismo modo que se hacerlo yo.
He aprendido a decir que no de buena manera, sin que la gente piense que soy engreída cuando en verdad lucho con inseguridades. Entendí que en el pasado contestaba desde mi dolor, y que aunque el que llegue venga con mentiras, merece respeto por ser una persona, y que no debo ser igual que él. Además, siempre me dejan un aprendizaje, ojalá yo también haya dejado algo.
Creo que hoy ha sido un día en el que más intenso he sentido las heridas, en el más he deseado desaparecer. Pero Dios siempre me escucha, y aunque mis pensamientos hagan mucho ruido, su voz se filtra para decirme lo que debo hacer y lo que no.
Espero que algún día lea esto y esté en mi mejor día, uno de los mejores de mi vida, y esto sea una anécdota más de la que pueda decir ya pasó todo eso, sobreviví. Todo está bien.
Definitivamente nunca estamos solos, nisiquiera cuando creemos que lo estamos.
Me falta mucho que sacar, 4 charkras más tengo que vaciar y rellenar de amor divino. Pero aquí voy, lenta pero segura. No ha sido fácil encontrarme con partes de mi que ya había olvidado o escondido incluso de mi misma. Luego escribiré sobre mi experiencia con lo de este equilibrio de chakras. Mi punto de vista...
Gracias una vez más por tomar de tu tiempo para leer lo que escribo. Me encantaría que me dejaras un comentario para saber tu opinión. Te envío luz allí donde estés, y que esa luz te envuelva siempre. Námaste🙏
Gracias, gracias, gracias. 🌹
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