2/Septiembre/2020
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Ayer te escuché cantar en mi mente, y quería dormir. No se porque siento tantas cosas por ti, siento que tu sientes lo mismo. Puede ser producto de mi mente, o un deseo desesperado de mi alma de que seas él que he esperado por años. Si tan sólo tuviese una señal como una rosa blanca o rosada, una mariposa blanca o un anillo de diamante, yo te esperaría los años que fueran necesarios. Hasta que estemos listos para amarnos profunda y apasionadamente. Si Dios no guarda silencio en esta época, tendría la certeza de que eres tú.
Yo siento que eres bueno, veo luz
en tus ojos, gracia en tu hablar. Me gusta mirarte y escucharte cantar. Cuando
no estás, cuando la noche es más oscura de lo habitual. Cuando no hay nubes con
agua y dolor en el pecho, creo que todo es cierto. Pero no quiero esperarte no,
quiero amarte y que me ames. Quiero que me abraces y me leas un poema, aunque no
sea tuyo, pero que lo sientas. Que todo lo que hagas y digas sea
verdad, que me hagas sentir cuando me tomes, que puedo volar. Aunque no tenga
alas y no sea un ángel terrenal.
Ve, camina, conoce, lee, vive,
pero evoluciona. No te quedes como yo, soñando con farolas. Haz el viaje que
quieres hacer, aunque te de miedo. Vuelve a manejar sin pasajeros. Y cuando
pase el tiempo y estés feliz, comparte tu luz con quien te haga sonreír. Yo voy
a estar bien, y cuando Dios me hable volveré al ser. Gracias por lo que
compartiste, por inspirarme y dirigirme.
P.D. Recuerda que la luz que
habita en mí es la misma que habita en ti. Y que esa luz te envuelva siempre. Te amo, gracias, gracias, gracias.
Vive, pero deja vivir.
Te quiero M.A.V
Johanna Gabriela Yánez Ruiz. 4

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