miércoles, 30 de septiembre de 2020

Carta a un ángel terrenal.

 2/Septiembre/2020 

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Ayer te escuché cantar en mi mente, y quería dormir. No se porque siento tantas cosas por ti, siento que tu sientes lo mismo. Puede ser producto de mi mente, o un deseo desesperado de mi alma de que seas él que he esperado por años. Si tan sólo tuviese una señal como una rosa blanca o rosada, una mariposa blanca o un anillo de diamante, yo te esperaría los años que fueran necesarios. Hasta que estemos listos para amarnos profunda y apasionadamente. Si Dios no guarda silencio en esta época, tendría la certeza de que eres tú.

Yo siento que eres bueno, veo luz en tus ojos, gracia en tu hablar. Me gusta mirarte y escucharte cantar. Cuando no estás, cuando la noche es más oscura de lo habitual. Cuando no hay nubes con agua y dolor en el pecho, creo que todo es cierto. Pero no quiero esperarte no, quiero amarte y que me ames. Quiero que me abraces y me leas un poema, aunque no sea tuyo, pero que lo sientas. Que todo lo que hagas y digas sea verdad, que me hagas sentir cuando me tomes, que puedo volar. Aunque no tenga alas y no sea un ángel terrenal.

 

Ve, camina, conoce, lee, vive, pero evoluciona. No te quedes como yo, soñando con farolas. Haz el viaje que quieres hacer, aunque te de miedo. Vuelve a manejar sin pasajeros. Y cuando pase el tiempo y estés feliz, comparte tu luz con quien te haga sonreír. Yo voy a estar bien, y cuando Dios me hable volveré al ser. Gracias por lo que compartiste, por inspirarme y dirigirme.

 

P.D. Recuerda que la luz que habita en mí es la misma que habita en ti. Y que esa luz te envuelva siempre. Te amo, gracias, gracias, gracias.

 

Vive, pero deja vivir.

Te quiero M.A.V

 

Johanna Gabriela Yánez Ruiz. 4



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