martes, 22 de septiembre de 2020

Reset.

 


  Recuerdo que en una oportunidad le dije a una amiga a través de una llamada telefónica: - Yo me reinicio, cada vez que hablo con alguien, aunque no me provoque hacerlo, este predispuesta, o perciba mala vibra de esa persona hacia mí. Cada vez que hables conmigo reiníciate porque voy cambiando constanteme.

Mantengo eso que dije en el momento, sigo siendo así, me sigo reiniciando. Y me encanta hacerlo. Creo que debemos reiniciarnos constantemente. Creo que debemos cambiar de vez en cuando desde adentro hacia fuera. Porque sano para nosotros liberarnos de creencias limitantes que hemos ido acumulando con el tiempo en cuerpo mental. A veces una creencia arraigada desde hace mucho tiempo nos puede cambiar todo el sistema, tanto para bien como para mal.

En este viaje me he dado cuenta de tantas cosas de mí que debo cambiar, que voy a paso lento porque no se por donde empezar. Solía victimizarme mucho, maximizar lo que obtenía de afuera sin hacer conciencia que eso que recibía lo creaba yo, venia de mí. A pesar de tener la teoría de todo lo leído en los libros de espiritualidad de que así era. Continuaba una y otra vez sufriendo sin asimilar realmente los conceptos adquiridos. Como mencioné en el pasado escrito: Una cosa es la teoría y otra muy distinta es la práctica.

Por eso no tengo muchas fotos meditando con cara de buda, porque, aunque lo hacía, no era constante, no profesaba el Ho’oponopono, porque lo hacía sólo cuando la situación llegaba a mi mente a perturbarme, y tampoco era constante. La verdad, la constancia siempre ha sido mi mayor reto, así como la disciplina. Debido a mi crianza y traumas de infancia, siempre tuve problemas con las figuras de autoridad, siempre me impuse, a modo de rebeldía. Porque sinceramente después de ver tanto caos y errores, llegas a perder el respeto por quienes te lo exigen, además podía visualizar claramente que no se daban respeto entre ellos, ni a ellos mismos.

Hoy en día es distinto, me propongo respetar más, no sólo porque quiero recibir respeto, sino porque me nace hacerlo, me nace hacer lo que creo que es lo correcto. Creo en el karma, y deseo limpiar el mío, aunque me cueste mucho…

Ayer fui a terapia con el psicólogo, pude desahogar lo que sentía, y lo loca me hace sentir el tratamiento y el proceso que tránsito. Me alegra haberlo ido y hablar de lo que sentía. Se siente bien ser sincera y expresar lo que llevas dentro sin el miedo a ser juzgada. Estoy teniendo muchos recuerdos del pasado, de hecho, recordé algunos fragmentos de mis sueños en la terapia y le mostré mis dibujos, que llamo terapéuticos. Y si, creo que el arte sana, es terapéutico, necesitamos de él y el romanticismo en nuestro diario vivir. Que el amor y el arte sea el centro de nuestra vida para así estar más receptivos y disponibles para relacionarnos de forma sana con los demás.

 Aunque ya cerré el ciclo de canalizadora1111, en cual consistía en darme publicidad, dar consejos y señales a todo el que estuviese receptivo a ello; Quiero darte un consejo hoy, si te apetece tomarlo claro, sino, no importa.

Reiníciate todos los días, no sé si después de una discusión, pedir perdón o ‘mantener todo como estaba’ sea cosa de locos, o incorrecto. Pero es preferible perder la necesidad de tener la razón, para ganar paz y mantener relaciones con personas que amas y merecen estar en tu vida, no por las discusiones, que siempre habrán, sino por lo bueno que han aportado a ella. Comunica lo que sientes, aunque para ti no tenga coherencia lo que dices, aunque te sientas tonto/a al decirlo. Es mejor pisar al ego que perder a un ser querido, el ego no duele cuando lo pisas, que te lo digo yo, que lo tengo amarrado con lana, la perdida si… y mucho…

No es lo que dices, sino como lo dices, baja la cabeza y si tienes que pedir perdón aunque sientas que no debes hacerlo, hazlo, puedes obrar un milagro y atraer a ti muchas bendiciones. Recuerda que somos humanos y tenemos emociones, no seas tan duro contigo mismo ni con los demás, todos nos esforzamos en hacer lo mejor con las herramientas y nivel de conciencia que tenemos en el momento. Todos estamos trabajando para el mismo destino, ese llamado cielo; Al cual no nos llevaremos dinero, ni todas las cosas estúpidas por las que discutimos o nos molestamos, no llevamos las virtudes, y de no aprender las lecciones asignadas, nos llevamos karma…

Reinventarte, cambia tu look, tu closet, tu cocina, tu casa. Cambia todo de lugar. Que cuando entres a tu casa sientas que has llegado a una nueva casa, a un templo sagrado. Y así mismo hazlo con tu interior, saca todos los prejuicios y creencias limitantes, pero no dejes espacios vacíos, el universo no acepta eso. Llena esos espacios con fe, con creencias de amor, prosperidad, liderazgo y todo lo que te haga feliz. Yo se que puedes, yo creo en ti, y ahora, en mi…

 

¡Hagámoslo juntos!

 

Te deseo felicidad, amor, salud y armonía perfecta. Gracias por tomar de tu tiempo para leer lo que escribo. ¡Te amo, Gracias!

Nàmaste.

 

 

Johanna Gabriela Yánez Ruiz.

 


 

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