Esto de escribir o verbalizar mis emociones y pensamientos me ha ayudado a hacer conciencia, a darme cuenta de muchos aspectos de mí, de mi vida que, ya sea que pensaba que estaban bien y no era así, o que no estaba mal y pensaba que lo estaba. Como resultado la incoherencia y contradicción como diario vivir. Lo bueno es que estoy mirando eso que no veía, lo estoy reconociendo y aceptando. Porque a veces somos más duros con nosotros mismos que con los demás. Creo que es importante darnos oportunidades, perdonarnos, aceptar nuestros errores y continuar.
Antes solía escribir todo lo que no se puede decir, todo lo
que sabes en el fondo de ti jamás te perdonarían; lo escribía y lo quemaba.
Pero en un momento dejo de funcionarme, no es cuestión de magia soltar una
emoción o trauma. No se va con la quema de un papel, ni con desahogarte con un
amigo, ni con el rompimiento de una relación. A veces es mucho más allá de eso.
Creo que en esos momentos es cuando debemos buscar todo tipo de ayuda, tanto
psicológica, como psiquiátrica y espiritual. Porque siempre necesitamos de
otros, de lo contrario Dios habría creado una isla para paca uno de nosotros, y
ver cómo nos desarrollábamos solos. Si vivimos en comunidad debemos aprender a
relacionarnos, aceptarnos y respetarnos tal cual somos con nuestra luz y
sombra.
Me encanta poder descubrir y sobre todo aceptar mis
equivocaciones, porque muchas de ella derivaban de mis más profundos miedos. Y
una vez te paras en frente de ellos, se van… Y ya no no duele, se manifiesta en
ti casi milagrosamente la paz, la esperanza, el amor y la fe. Sacar a la luz mi sombra me ha hecho sentir
muy bien conmigo, aunque eso signifique perder a algunos seres, estar más sola;
Y en esta soledad seguir escribiendo, aunque nunca nadie lea esto…
Le agradezco a Dios absolutamente todo lo que he vivido y sigo
viviendo, más allá de que no sea como me gustaría que sea, es como tiene que
ser. Agradezco que tengo todo cubierto y todo lo que necesito para vivir y
descansar…
Después de todo, todos esos decretos que alguna vez hice si surtieron
efecto, y yo pensaba que no funcionaba porque no pasaba de manera perfecta, y es
que a veces la manera perfecta es tal cual suceden las cosas y no como lo
esperas o quieres que sucedan. Porque la expectativa de lo perfecto es lo que,
a la larga, cuando no se da de la manera que esperas, te genera sufrimiento. Sé
que esto es muy cliché, es algo que de otra forma lo he leído y he escuchado,
pero en verdad, una cosa es leer e interpretar, comprender lo que lees y
escuchas, y otra muy diferente es vivirlo y asimilarlo hasta que se convierta
en tu realidad, en tu verdad, porque lo tienes como experiencia y concepto
personal.
Cada libro que lees es entrar en el mundo de cada persona
que lo escribe, y es según su punto de vista y nivel de conciencia. Pero vivir
y coincidir con algunos conceptos ya establecidos por millones de personas, de
filósofos, científicos y metafísicos; Es algo maravilloso porque es la comprobación
de que es cierto lo que vivió o expresó. Estoy complacida de haber leído todos
y cada uno de los libros que en algún momento tuve en mis manos, y la verdad me
gustaría leer muchos más, conocer esos otros mundos y “amigos” que se obtienen
como resultado de una lectura grata y emocionante.
Recuerdo que pensé que muchos de los conceptos de la
espiritualidad eran contradictorios, que lo único que teníamos que hacer era
vivirlos, para descubrir o discernir esa verdad del ser. Pues eso estoy
haciendo ahora, sin la presión de hacerlo perfecto, porque como suceda lo será,
y sabiendo que Dios no va a dejar de quererme por mis errores, me sigue
enviando ángeles, amor y luz todos los días. Pondré de mi parte para que siga ayudando
más.
Gracias por tomar de tu tiempo para leer lo que escribo, que la luz te envuelva siempre.
Te amo, gracias.


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