Elegí esta carta porque llega a mi mente (como muchas en forma de visión). Me identifico mucho con su significado en el Tarot de Osho. Sé que es mi futuro…
También veo en mi mente constantemente la carta hacia
dentro. Y esa es mi diario vivir…
No quiero que se ponga nadie mis zapatos, no por supersticiones,
sino porque la cruz que llevo, que espero pronto soltar, no se la deseo a nadie.
No siento que tenga enemigos, y si los tengo, les agradezco,
porque hoy soy mejor persona que ayer…
No quiero ser la mejor, porque no me considero mejor ni peor que nadie. Quiero ser feliz, materializar mis deseos más profundos y tener con quien compartirlos.Siempre he pensado que el amor es eso, compartir y coincidir. No sacrificar tu vida por alguien más, es compartir tu mejor cosecha con los que amas y te aman de verdad. Compartir lo que tienes, lo que haces, lo que dices; es también, a mi parecer, una expresión del amor.
Yo detesto el frío, pero este frío me ha hecho temblar y
llorar hasta arder en llamas, derritiendo así la coraza en la cual me metí para
protegerme; Por tener el insecto del prejuicio metido dentro de mí. Siempre me
moleste porque sentía que los demás, además de decidir por mí, por ser una persona
dependiente, pensaban por mí. Ya que lo veía claramente en los demás cuando me
reprochaban algo, o me decían: - De seguro piensas tal cosa. Y no lo estaba
pensando. Y me molestaba tanto porque yo hacía lo mismo, y no era consciente de ello, como muchas cosas màs que ahora puedo ver y sentir con claridad. De ahí muchos de mis
problemas de relación interpersonal, siempre adelantándome a los hechos, viviendo
en un futuro creado por mi, y sufriendo por eso. Proyectando culpa hacia los demás.
Mi vida ha sido más constante de lo que yo pensaba, llegué a
creerme inconstante. Me duele descubrir que tengo años dando vueltas en círculos,
no me he bajados de las cuerdas del circo, y nunca me di cuenta que la función había
terminado. Que todos sabían menos yo. Como consecuencia mi crisis radica en un “darse
cuenta”, “un despertar”, pero también en el reconocimiento de muchas cosas que
me duelen PROFUNDAMENTE en el alma…
Estoy aprendiendo a ver y abrazar mi sombra, porque camina
conmigo, y sólo en la luz del sol la puedo ver…
Esta noche no estoy para juegos, ni puntas, ni flechas. Nisiquiera porque sean de amor. Esta noche no me duele el corazón, porque ya esta roto, tiene mucho tiempo así, no puede dolerme más. Esta noche me duele el alma…
Esta noche escribo lo que siento, y aunque pasan varias personas por mi mente mientras escribo, y me estoy dando cuenta de coincidencias. No quiero respuestas sobre todo lo que escribo, porque no lo estoy haciendo para obtener de afuera lo que desesperadamente busco dentro de mi. Aunque estoy muy segura que aceptaré con amor las críticas u opiniones constructivas de buena intención.
Mi ser me dice que cuando uno conoce la verdad del ser (valga
la redundancia) y la vida, no lucha, no reacciona, precisamente porque sabes de
donde sale cada cosa y por qué pasa. Pero yo lo escucho y no le hago
caso, me cuesta mucho acatar esa orden. Soy rebelde por naturaleza, pero
siempre con causa. A veces no me doy cuenta que se me va la mano o la lengua, y
me justifico en que lo que me llevó a reaccionar me dolió tanto o más que a ti…
Aun tengo dudas, no sé si tú también las tienes. Desde este cristal yo veo que he sido clara, demasiado clara contigo. Por eso hoy te regalo mi silencio, porque me has devuelto un corazón más roto que como te lo entregué. Tengo que armarlo para pensar en si yo quiero estar contigo mañana. A pesar de que de yo también me siento locamente enamora de ti. Si tu tomas acción, yo haré lo mismo. Caminaré contigo por el sendero que quieras, siempre y cuando sea para nuestro más alto bien y en beneficio de toda la humanidad; En armonía perfecta para todo el mundo, de acuerdo con la voluntad de Dios, bajo la gracia, y de manera perfecta.
Algunos piensan que la perfección
no existe, pero para mi si, depende de lo que tù consideres perfecto. Ejemplo: la
naturaleza y funcionamiento de nuestros cuerpos, como Dios hace las historias y
como el destino teje los hilos. Eso, amigo mío, es perfección…
¿Qué es perfecto para ti?...
Gracias a este proceso he logrado asimilar muchos de los
conceptos que escuché y leí en el pasado. Y después de sentirme víctima, pase casi
de inmediato a sentirme la persona más estúpida del mundo, a cuestionarme
absolutamente toda mi vida, y llegar a dudar inclusive de mi misma y de mis
dones. Porque la verdad es que me creí muchas de las historias que me contaban
las voces, las que me contaba yo, las que me contaba la gente con que me
relacionaba. De verdad, lo juro por Dios, que les creí…
Hoy me siento en una dolorosa y dulce aceptación de mi
verdad, de mis historias, porque aunque hayan sido falsas, me dejaron mucho aprendizaje
y sabiduría. Por lo menos de mi parte, no carecieron jamás de amor, aunque haya
demostrado lo contrario por no mostrarme vulnerable ante el/la “abusador” (a) o a
quien señalé como agresor (a). Me vi, y me sigo viendo en cada uno de ellos; A
veces me da risa, la cual se mezcla con vergüenza, otras veces me molesta y llena
de ira, y finalmente cuando todo lo antes mencionado se va, llega el dolor. Ese
dolor que sientes en el corazón como si te lo estuvieran abriendo sin anestesia, muy parecido al que sentí cuando mi amada abuela murió. Mi consejera, la que me
escuchaba sin juzgar y me apoyaba en todo, aunque no fuera realistas ni coherente
mis sueños, la que siempre con una palabra podía devolverme la alegría.
Con su tè de manzanilla y su casi perdido acento chileno-cálido me decía: ‘Que
yo era un ser de mucha luz’ y que le pidiera siempre al Arcángel Miguel que me
cuidara mientras dormía para que esos fantasmas de la noche no me atormentaran…
Cuanta falta me haces abuela, cuanto me hubiese alegrado que
pudieras regresar, aunque sea de visita a tu país, del que tanto me hablaste.
Que tan hermoso es. Siento que a pesar de todo amo más a este país porque en el
fondo me recuerda a ti, y a veces siento que estas conmigo como un ángel invisible,
cuidándome. Esta noche después de tanto tiempo, te dejo ir, con la certeza de
que en algún lugar del tiempo nos volveremos a encontrar, como luces flotantes
que vuelan en el vacío de la existencia; En el campo no circunscrito…
Yo voy a estar bien, no te preocupes más. Yo voy aprende a
vivir sin ti, además cada día llegan más ángeles a mí, tanto del cielo, como de
la tierra… Te amo, que la luz te envuelva…
Gracias a quien a tomado minutos u horas para leer lo que
sale de mi mente y corazón.
Que la luz de Dios, tu Dios, te envuelva siempre.
Lo siento, perdóname, te amo, gracias. Gracias, gracias…
Con amor y honestidad:
Johanna Gabriela Yànez Ruiz.



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