Nací en el país de las mujeres bellas, en el cual las mujeres nos sentíamos presionadas por ser y lucir siempre perfectas. Vivir para mantener una imagen de reina. Creo que la mayoría fuimos criadas con mentalidad machista además; siempre poniendo al hombre primero antes que nuestros proyectos de vida o sueños personales. Me alegra ver y descubrir que todo eso ha cambiado bastante, más no por completo. Los hombres están mucho más involucrados en la casa y los intereses de las mujeres que antes. Veo cambios positivos en la sociedad, veo evolución, amor, aceptación y más respeto. Y eso me hace feliz, porque parte de mi tristeza derivaba de un enfoque erróneo del mundo, de percibir la vida o el mundo como hostil. No niego la existencia de maldad ni cosas negativas, pero no todo es malo en la vida, aunque a veces parezca insoportable o pesada.
Siempre he pensado que todo lo que percibimos como malo
termina por convertirse bueno. Cero más en la luz y en el amor que en la
oscuridad y maldad sin motivo aparente. Por eso le doy oportunidades a la gente
todos los días, vuelvo a confiar aunque tenga miedo. También me doy
oportunidades a misma, porque no puedo dejarle todo a Dios, debe tener mucho
trabajo…
El mundo esta cambiado para bien, lo sé y lo siento, aunque
parezca que todo terminó, o me desespere el estancamiento y el encierro. El
tarot que fue mi telescopio, me mostró mucho de mi vida que ahora veo manifestar, y mucho del mundo; que a como fluyen las cosas estoy segura de que se manifestará
también. Ahora las estrellas me muestran y aportan información por canales diversos
a los que he estado acostumbrada por años, y apenas logro asimilar ese cambio. Por
eso he decidido asistir a terapia para entrar en mi, para seguir sanando y
trabajar aspectos de mi misma que requiero mejorar. Porque deseo evolucionar,
florecer, prosperar y ser la mejor versión de mi misma; Y así ayudar a otros a
que sean la mejor versión de ellos mismos. Porque todos necesitamos ayuda en un
momento dado, todos nos perdemos en el algún momento de la vida. Y sin un apoyo,
ni amor de las personas que te acompañen en tu viaje hacia dentro, literalmente
perderíamos la vida…
Hoy reflexionando y recordando muchas cosas del pasado, pensé que si tuviera un poder sobrenatural eliminaría por completo los adjetivos calificativos que nos hacen sentir mal. Como, por ejemplo: gorda, fea, puta, pobre, entre otros. Porque muchas de las personas que los recibimos en algún momento, nos motivó a accionar y a trabajar en uno mismo desde la intención equivocada, desde la energía baja, desde el dolor y el resentimiento. Por consecuencia obtuvimos resultados negativos. Si trabajas desde ese resentimiento y dolor las bases de tus estructuras serán débiles, y en cuanto venga una marea, caerás. Pero si trabajas desde el amor y la intención de ser la mejor versión de ti misma(o), sólo por el simple hecho de amarte y proporcionarte lo mejor, porque así lo deseas y sientes que te lo mereces, tus resultados serán los mejores, serán exitosos. Porque tu punto de partida fue el amor propio y no el dolor/resentimiento de todo lo que te dijeron e inconcientemente te creíste, y decidiste hacerlo para demostrarle a los demás que sì podías hacerlo, por soberbia.
A igual que todos tengo una conciencia que me habla, tengo
muchas voces en mi cabeza que me dicen constamente que hacer, y si me nace las
sigo, sino las descarto. Pero no siempre fue así. Y es gracias a esa conciencia que me di cuenta de que cuando adelgacé lo hice desde la intención, emoción y energía equivocada,
como resultado volví a subir de peso. Eso como un ejemplo, pero tuve muchísimas
cosas más con estructuras débiles que con esta tormenta se me cayeron o
desaparecieron sin decir por qué, o adiós…
Lo bueno de cometer errores que luego nos pesen, es que se
despierta de forma natural la necesidad de corregirlos. Sin ellos, no sabríamos
como hacerlo mejor/diferente la próxima vez, ni como ayudar a otros a que no
los cometan. Porque todos cometemos errores, pero a veces no sabemos
corregirlos, aunque queramos con todo el corazón. Y gracias a la empatía o compasión
de quien ha cometido los mismos errores, podemos lograr salir de ese agujero en
el cual nos metimos porque creímos que no los merecíamos, o que las cosas
buenas no le pasan a todo el mundo. Y me encanta descubrir y aceptar, además de
dejarlo por escrito, lo equivocada que estuve en mucho tiempo con respecto a
las personas y a la vida. Hoy desplazo esa culpa por la aceptación, porque todo
lo anterior me da la esperanza de sentir que puedo hacerlo una y otra vez
diferente, pero de forma correcta y con fe de que todo va a estar bien. Y con
esto no quiero dar aparentar que no me molesto, ni tengo crisis. Pero ya no
hago las cosas por demostrarle a alguien algo, sino por mí, por mi bien y el de
las personas que amo y sé que desean verme bien y sana. Voy lenta pero segura,
permitiendo entrar la crisis, la tristeza, el dolor y todo aquello que denomino
malo, pero que me trae siempre algo bueno; Luz y amor.
Ahora me permito mostrarme vulnerable, despeinada,
desarreglada; porque se que lo único perfecto está dentro de mí, y que la
belleza es relativa. Lo que puede ser bello para mi puede feo para otros. Y la
verdad, hoy en día no veo a nadie feo, no creo en la fealdad, sino en los
gustos diversos, como mencione antes. Creo que es relativo, como mucho de lo que
tenemos en este planeta.
Como siempre pido perdón a todo aquel que haya ofendido
desde mi dolor y ceguera espiritual, desde mi orgullo y oscuridad. Les envio
luz desde lo màs profundo de mi corazón y a esa etapa de mi vida, agradeciéndoles por
las lecciones que aprendimos mutuamente para continuar nuestro camino. Si
nuestro nivel de conciencia y vibración no los permite, nos volveremos a ver,
y abrazar desde el amor divino de nuestra alma, que reconoce al otro como un
igual, como un hermano o compañero de sendero, que pactamos antes de encarnar
para aprender y evolucionar. LO SIENTO, PERDONAME, TE AMO, GRACIAS.
“La luz que habita en mi, es la misma que habita en ti, que
esa luz te envuelva siempre.”
Te amo, gracias, gracias, gracias.
Johanna Gabriela Yánez Ruiz.


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