miércoles, 30 de septiembre de 2020

Niña rica.

 


Una de esas voces que me hablan una vez me dijo: - “No es igual ser mujer y jugar a ser niña, que ser una niña jugando a ser una mujer”. Me lo repetía varias veces durante los 19 y 20 años.  Yo creía en ese momento haber entendido el mensaje. Pero no es hasta ahora que realmente lo entiendo. Hay niños de 30 o 45 años que juegan a ser hombres, pero en realidad son unos niños. Así como hay niños que juegan, pero son más adultos y sabios que los mismos adultos. Entienden todo y sacan sus propias conclusiones.

Cuando era niña, era muy consciente, con el tiempo me fui durmiendo un poco, hasta ahora que he vuelto a despertar y darme cuenta en el juego que estaba jugando sin saber en lo que realmente estaba metida...

Ayer aprendí que somos ricos, aunque no tengamos ni un peso encima. O más que aprender, lo recordé. Siempre me he sentido rica sin tener mucho, o teniendo poco. Sin tener ni un peso en la cartera y llena de deudas. Sé que lo que tengo dentro de mi me hace rica; Mis talentos y virtudes, mis cicatrices con aprendizaje. Mis lecciones aprendidas valen mucho más que cualquier objeto caro que pueda o no comprar. Estoy llena de todo lo que no se puede comprar, porque simplemente no tiene precio. Lo veo, pero también veo mis defectos y lo que debo trabajar o mejorar.  

Alguien alguna vez dijo: - “Es tan pobre que lo único que tiene es dinero” …

Y aunque sin duda esta frese parece provenir de un ser resentido, me parece muy cierta. Hay personas dormidas, sin bondad, sin amor, sin muchas cosas más, rodeadas de amigos falsos, dinero y bienes. No digo que todos los “pobres” (detesto esa palabra) son ricos, ni que los ricos son malos, no generalizo, me refiero a un grupo selecto de personas, en su mayoría no las conozco ni pertenecen a mi entorno ni familia. Sólo para dejar claro y no se creen suposiciones…

 Aprendí también que tengo conceptos de mi misma muy errados; Soy más fuerte de lo que pensé, y tengo más paciencia de la que creìa, así como también tolerancia. No digo que no me moleste, al contrario, me molestan muchas cosas diariamente, pero las observo una y otra vez y me hago preguntas, saco mis conclusiones o lecciones y las dejo ir. Ya tengo bastante en la mente como para seguir enganchada con tonterías.

Con respecto al amor, me siento decepcionada, profundamente decepcionada, sin ganas de nada ni de nadie, y a la vez con esperanza de estar equivocada con todo lo que siento y pienso. En o más profundo de mí me gustaría descubrir que Dios creó un ser para mí, pero que se esta preparando para llegar a encontrarme en el momento justo y perfecto en el que yo este preparada para tener una relación sana y verdadera con él. Nutrida por amor real, fidelidad, respeto mutuo, aceptación, comprensión mutua, excelente comunicación y convivencia. Es decir, un compartir entre dos seres completos, que se dan de forma mutua lo que tienen dentro y fuera de sí mismos. Sin egoísmo ni necesidad, sin celos enfermizos ni irrespeto, con madurez y amor, sobre todo amor, porque él engloba todo lo antes mencionado.  

 

Gracias por tomar de tu tiempo para leer lo que escribo. 

Te amo, gracias, gracias, gracias.

 Con amor y honestidad:

Johanna Gabriela Yánez Ruiz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

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